La vida es según el dinero del que dispongas; tu destino tan proporcional a la suerte, el éxito; fruto de un único esfuerzo, la satisfacción; el placer, la desdicha; un lamento o una oportunidad, ¿un todo? el todo y la nada es el compromiso con tu aceptación, los riesgos que quieres tomar, las injurias, las envidias, los perdones, los dolores, las alegrías, y todo aquello atraído por tu karma instantáneo, la energía expulsada afortunadamente, una ósmosis de jugosas loterías, a ver qué me traes hoy...
-Saber si estoy pisando suelo firme o arenas movedizas, el miedo a perder de nuevo, a no saber si esta vez lograré una victoria, el rechazo, sopesar todas mis faltas contra buenas acciones, querer lograr algo en la vida, o simplemente dejarme morir, no sé si al final quiero realmente cumplir 50 y suicidarme o si lo haré antes o si no lo haré, siempre indeciso me deprimo, me lleno de malas rachas, la gente habla a mis espaldas y cada palabra llega a mí cual flecha o peor aún cual arpón, la tristeza y la soledad nunca desaparecieron fueron temporalmente sustituídos, habrán de descansar también, deben preguntarse por qué viven tanto conmigo. ¡Suéltenme ya, sanguijuelas! Ellas se ríen de mí ahora.-
Nadie llora con un digno perdedor, se involucran contigo cuando necesitan un hombro sobre el cual llorar, pero no te prestan el suyo cuando eres tú quien lo necesita, é cusì, eso es ser un buen amigo, lástima que nadie pregunte por un vago pusilánime, exige limosna no más, el pobre no sólo necesita dinero, pero es lo que creemos que quiere, la desdicha del pobre es vivir en un mundo contranatural, no hay confraternidad ni simbiosis entre seres humanos amigos, existe eso entre empresarios, familias, religiosos... pero aún escribiendo y sorprendido, entre amigos no existe eso, el humano lleva una cáscara muy rígida y plana.
-Me dejaré llevar por esta vorágine, ya sin importar hacia donde me lleve, no sé ni por qué me espanto, siempre fui impávido, no nací para tomar los riesgos como aprendizajes, nací para ver a otros cometer los errores y yo aprender de ellos sin llegar a infringir las leyes de la normalidad, qué es normal, acaso un standard religioso, social, sanitario... bueno, cometí yo los errores y ahora sólo quiero redimirme por ellos, me duele cada célula del cuerpo, tanta desgracia, el problema es que hago un mundo por cada accidente, no se puede olvidar las cagadas, pasan al olvido en el subconsciente, pero el archivo no está borrado, está en una papelera de reciclaje, incluye un malévolo virus y está esperando algún descuido para aparecer como no borrado y entonces aflora, se propaga y envenena todo mi sistema operativo...
Indiferente a incurrir en una nueva aventura contrafáctica, he decidido retroceder una vez más sobre mis pasos y sentir que todo me importa poco y simplemente me da igual.
La vida es dura pero sólo te hace mejorar... y al final el amor que recibes es igual al amor que das... el resumen de una vida atormentada en un nostálgico clamor por un destino en el cual pretendo recurrir, un par de frases que precisan más que un ideal, el tierno deseo de un dadivoso.
Edú Laca Peirano
-Saber si estoy pisando suelo firme o arenas movedizas, el miedo a perder de nuevo, a no saber si esta vez lograré una victoria, el rechazo, sopesar todas mis faltas contra buenas acciones, querer lograr algo en la vida, o simplemente dejarme morir, no sé si al final quiero realmente cumplir 50 y suicidarme o si lo haré antes o si no lo haré, siempre indeciso me deprimo, me lleno de malas rachas, la gente habla a mis espaldas y cada palabra llega a mí cual flecha o peor aún cual arpón, la tristeza y la soledad nunca desaparecieron fueron temporalmente sustituídos, habrán de descansar también, deben preguntarse por qué viven tanto conmigo. ¡Suéltenme ya, sanguijuelas! Ellas se ríen de mí ahora.-
Nadie llora con un digno perdedor, se involucran contigo cuando necesitan un hombro sobre el cual llorar, pero no te prestan el suyo cuando eres tú quien lo necesita, é cusì, eso es ser un buen amigo, lástima que nadie pregunte por un vago pusilánime, exige limosna no más, el pobre no sólo necesita dinero, pero es lo que creemos que quiere, la desdicha del pobre es vivir en un mundo contranatural, no hay confraternidad ni simbiosis entre seres humanos amigos, existe eso entre empresarios, familias, religiosos... pero aún escribiendo y sorprendido, entre amigos no existe eso, el humano lleva una cáscara muy rígida y plana.
-Me dejaré llevar por esta vorágine, ya sin importar hacia donde me lleve, no sé ni por qué me espanto, siempre fui impávido, no nací para tomar los riesgos como aprendizajes, nací para ver a otros cometer los errores y yo aprender de ellos sin llegar a infringir las leyes de la normalidad, qué es normal, acaso un standard religioso, social, sanitario... bueno, cometí yo los errores y ahora sólo quiero redimirme por ellos, me duele cada célula del cuerpo, tanta desgracia, el problema es que hago un mundo por cada accidente, no se puede olvidar las cagadas, pasan al olvido en el subconsciente, pero el archivo no está borrado, está en una papelera de reciclaje, incluye un malévolo virus y está esperando algún descuido para aparecer como no borrado y entonces aflora, se propaga y envenena todo mi sistema operativo...
Indiferente a incurrir en una nueva aventura contrafáctica, he decidido retroceder una vez más sobre mis pasos y sentir que todo me importa poco y simplemente me da igual.
La vida es dura pero sólo te hace mejorar... y al final el amor que recibes es igual al amor que das... el resumen de una vida atormentada en un nostálgico clamor por un destino en el cual pretendo recurrir, un par de frases que precisan más que un ideal, el tierno deseo de un dadivoso.
Edú Laca Peirano
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